Recuperación de una mesita que habían cortado por la mitad


Cuando las líneas y formas de un mueble nos gustan mucho no importa el estado en el que se encuentra. Precisamente es lo que nos pasó con esta bonita mesita que necesitaba de grandes dosis de cariño. 

El estado en el que se encontraba era lamentable, pero nos gustaba tanto que no pudimos resistirnos a darle una segunda oportunidad. Además, el hecho de que le hubieran cortado totalmente a la mitad se convirtió en todo un reto. 

Uno de los primeros pasos y más importante a la hora de renovar y recuperar un mueble es tener claro las opciones y posibilidades que tiene y por supuesto, el acabado que queremos para nuestra pieza.  En este caso teníamos dos opciones a la hora de recuperarlo: 

  1. Unir las dos mitades, dar masilla en las uniones y aplicar pintura. De este modo las marcas de los cortes serían totalmente invisibles bajo la pintura. 
  2. Consolidar la estructura, aplicar tinte, acabado dejando la madera vista y por lo tanto las marcas de corte. 

Lo cierto es que podíamos habernos ahorrado gran cantidad de trabajo si hubiésemos optado por pintarla, pero nos gusta la madera y especialmente los retos.   


A continuación, paso a detallar todo el proceso de recuperación que he realizado en esta mesita. 

Proceso 

La mesa se encuentra totalmente cortada en dos mitades. La persona que la partió quizás no supo qué hacer con ella y decidió de nuevo volverla a unir. Para ello utilizó dos listones de madera que clavó en la parte interior con unos clavos de gran tamaño.

El sobre presentaba zonas de chapado que le faltaban y varias marcas de quemaduras. Los cajones tenían varios agujeros en la madera que suponemos eran para los antiguos tiradores, aunque solamente conservaban uno. 


En estas fotos se puede apreciar restos de madera de lo que posiblemente sería un travesaño que uniría varias patas. 


Comenzamos a eliminar todo el barniz de nuestra mesa y para ello utilizamos la técnica del cristal. Como se puede apreciar en esta foto, una vez retirado el barniz nos encontramos que en la madera original han aplicado un tinte rojizo.


Estos tintes rojizos solían estar presentes en muchos muebles de madera más económica para conseguir una apariencia de maderas nobles y mayor calidad. Eliminar este tipo de tinte es un trabajo bastante laborioso que necesita aplicar diferentes fórmulas y productos. 

Es un proceso que requiere tiempo y paciencia para conseguir cierto grado de éxito pero que nos permitirá volver a teñir la madera de un tono roble y eliminar o disimular bastante el antiguo tinte rojizo. 



En las patas hemos cortado los diferentes restos de trozos de madera de algún travesaño que debía de tener la mesa original. Para rellenar los huecos utilizamos masilla para madera y dejamos que seque para después lijar suavemente con una lija. De este modo conseguimos que la superficie de la pata sea totalmente lisa.


El sobre de la mesa está totalmente estropeado y partido a la mitad por lo que procedemos a retirarlo. Nos ayudamos de una espátula para ir despegando poco a poco todos los trozos de chapado que aún quedan. 

Una vez retirado eliminamos todos los restos de adhesivo que queden y lijamos la superficie para dejarlo lo más limpio y liso posible. 


Ya tenemos nuestra mesa totalmente limpia y preparada por lo que procedemos a unir las dos mitades de la misma. Nos ayudamos mediante cola y unos tubillones de madera para la unión de las esquinas que son macizas. 


Como el centro está hueco hemos preparado una madera a medida que encajará perfectamente en las dos aberturas. Esto nos ayudará a darle la consistencia necesaria para que la estructura sea fuerte y resistente.


Para asegurarnos una correcta adherencia a la hora de unir las dos mitades nos ayudaremos de unos sargentos o cuerdas que nos permitan tensar con fuerza para ejercer la presión máxima a la unión. 


Una vez que el adhesivo adquiere su máxima dureza y comprobamos que nuestra mesa está perfectamente unida es el momento de colocar el chapado del sobre.  Utilizamos una lámina de chapa de madera de roble natural que pegaremos con cola de contacto. 

Este paso es muy delicado, pues una vez que colocamos la pieza de chapado en el sobre de la mesa no hay margen de error. El adhesivo que utilizamos para colocar la pieza del sobre es de contacto, lo que significa que no puede corregirse la posición.  Además, es muy importante ejercer presión por toda la superficie para conseguir su perfecta adherencia. 

Comprobamos que la pieza de chapado está correctamente pegada y ha pasado el tiempo suficiente para poder aplicarle un tinte. Para teñirla hemos utilizado un tinte al agua color roble, el mismo tono de nuestra mesa. 

Es importante aclarar que el tinte que hemos aplicado es al agua porque el acabado que queremos darle es goma laca. La goma laca es un acabado cuyo solvente es alcohol, si nosotros utilizamos un tinte al alcohol, al aplicar la goma laca ésta se habría llevado el tinte, pues "semejante disuelve a semejante". 


Las uniones de los cortes en el frente tienen bastante dificultad para conseguir que sean invisibles. Se ha intentado hacer una reintegración de la zona, pero al mismo tiempo se ha querido dejar constancia de sus "heridas" como una seña de identidad. 


El siguiente paso ha sido colocar la trasera y la base donde van colocados los cajones.  En este caso nos hemos encontrado con una dificultad añadida. La pieza sobre la que apoyaban los cajones iba insertada en una especie de riel con una medida específica.

Para solventarlo se ha colocado una pieza de trasera a la que se le ha aplicado el mismo chapado que en el sobre. De este modo, hemos conseguido la medida exacta necesaria para colocar los cajones sin problema. 


Como hemos comentado anteriormente el acabado elegido para nuestra mesa es la goma laca. Para ello, aplicaremos sucesivas capas con muñequilla hasta conseguir sellar el poro y el brillo que la caracteriza. 

Por último, colocamos los tiradores en los agujeros que ya tenían anteriormente los cajones y los colocamos en su lugar. 

Resultado

En este trabajo de recuperación hemos conseguido reconstruir una mesa completamente dañada y conservar su estilo clásico.  Sus delicadas formas la hacen perfecta para lucir en algún rincón de nuestro hogar aportando la elegancia de su diseño y la calidez de la madera. 






 
Quizás el valor de esta mesita no vale el esfuerzo o tiempo invertido en ella, pero el reto que nos presenta este tipo de trabajos nos hace crecer y poner a prueba todos nuestros conocimientos y creatividad para salir airosos. 

Son oportunidades que nos brindan para intentar mejorar en nuestro trabajo. Aportar nuestro granito al planeta y hacernos sentir un poquito mejor al conseguir salvar y dar una nueva oportunidad a ese mueble tan bonito que, de otro modo, acabaría en la basura. 

Espero que os haya gustado la recuperación de esta mesita que habían cortado a la mitad y que ha pasado a ser la protagonista de ese rincón junto a un bonito sofá recuperado. 

Muchas gracias por tu visita 


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2 comentarios

  1. Menudo trabajazo, Nieves, y máxime al no haberla pintado... Pero las bonitas líneas de la mesita bien valían la pena. ¡Nos encanta como ha quedado!

    Besos mil de las dos

    J&Y

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias chicas. Me gustaba tanto sus patas que no podía dejarla así. Es cierto que pintada y con un sobre nuevo habría quedado muy bien, pero quise recuperar su madera y dejarle ese aire clásico. Muchas gracias por vuestro comentario. Besos

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